Un mundo con Mario

Ideas en libertad es una ofrenda, un acto de veneración y reco­nocimiento. Un gracias de papel y tinta que queremos acercar a uno de los más importantes defensores de la libertad y la democracia liberal de nuestra época.

Cualquier agradecimiento es poca cosa si se trata de reconocer a Mario Vargas Llosa. No es sólo el hombre íntegro y generoso que honró con su trato y su invaluable tiempo a muchos de los que traba­jamos en el ámbito de las ideas liberales. Es también el artista genial, el escritor nobel que parió literaturas inmortales bien provistas de los valores y la sensibilidad que siempre expresó. Es el analista preciso de la realidad política y social que acuña columnas de opinión en las que ondulan banderas de libertad allí donde más hacen falta. Es el enemigo de dictaduras, totalitarismos y populismos de izquierdas o de derechas en cualquier punto del globo. Es el peruano, el español, el americano, el europeo, el universal don Mario Vargas Llosa.

Los calendarios quieren que por estas fechas Mario cumpla 80 años de vida. Una vida que, aunque muy suya, es en parte de todos los que amamos profundamente la libertad. Y es que Vargas Llosa ha dedicado una enorme porción de su vida, de su aire, de su sangre, de su voz y de su tinta a apuntalar los siempre frágiles cimientos de la democracia liberal, sobre todo en América Latina.

Poniendo el cuerpo como un torero, frente al embate de las dic­taduras pasadas y presentes, Mario fue una firme voz liberal durante los momentos más difíciles y en los lugares más adversos. Corrió riesgos tan grandes como grande era el porte de su figura. Fue criti­cado y censurado por propios y ajenos. Pero continuó defendiendo la libertad con la misma prepotencia de trabajo con la que produjo constantemente grandiosas piezas de literatura.

Su inmensa tarea literaria por sí sola bastaría para galardonar estos 80 años de vida. Pero lo que hace aún más titánico su aporte a la sociedad es que, en paralelo con su escritura, se haya dedicado siempre a un cometido ideológico y moral, que –en su discurso de aceptación del Premio Nobel– sintetizó de la siguiente manera:

«Defendamos la democracia liberal, que, con todas sus limitaciones, sigue significando el pluralismo político, la convivencia, la toleran­cia, los derechos humanos, el respeto a la crítica, la legalidad, las elecciones libres, la alternancia en el poder».

A esta faena se entregó por completo y en sus batallas fue que muchos de nosotros tuvimos el honor de conocerlo y tratarlo, hecho que cambió nuestras vidas para siempre.

No descubro nada nuevo al mencionar que la literatura no sería la misma sin él o que su ausencia empobrecería de historias y rique­zas a la biblioteca del mundo. Pero tampoco el clima de libertad y democracia sería el mismo sin este héroe contemporáneo. Hoy agra­decemos vivir en un mundo con Mario. Su figura y su labor apoyan infinidad de personas e instituciones de todo el planeta que hoy tra­bajan para que el futuro sea un poco más parecido a la realidad que nos merecemos.

Todos los que amamos la libertad tanto como a nuestras vidas tributamos un enorme agradecimiento a Mario Vargas Llosa. Espe­ramos que este libro sea una muestra –de forzosa insuficiencia– de todo nuestro cariño, respeto y gratitud.

 

Gerardo Bongiovanni

Presidente de Fundación Libertad (Argentina), cofundador y director de la Fundación Internacional para la Libertad